A lo largo de los años, se ha pensado que el acero era el material más importante y prácticamente imbatible en el campo de la construcción. Era considerado como el único posible, como el metal por excelencia para garantizar buenos y eficientes resultados. Esta idea aumentaba especialmente cuando se hablaba del campo de la maquinaria. No obstante, estos conceptos han ido cambiando con el paso del tiempo.

Hoy en día, hay un material que va ganando cada vez más popularidad como consecuencia de sus propiedades y sus múltiples ventajas. Se trata del aluminio. A continuación, veremos cuáles son las principales diferencias entre el acero y el aluminio, para conocer un poco más acerca de las virtudes y de la conveniencia de cada uno de estos materiales.

Acero y aluminio: sus diferencias

Es cierto que, en apariencia, el acero y el aluminio son muy similares. De hecho, para quienes no se encuentran en el tema o no tienen experiencia, puede ser difícil darse cuenta de qué material es el que tenemos frente a nuestros ojos. Pero comprender las diferencias entre estos dos materiales ayuda a realizar una mejor elección, especialmente si se llevan adelante proyectos vinculados a la construcción.

Las propiedades térmicas

Cuando se piensa en el uso de un metal en condiciones a muy altas temperaturas, es recomendable el acero. En comparación con el aluminio, este es más resistente en este caso, mientras que el aluminio pude llegar a volverse más suave a temperaturas extremas.

La maleabilidad

Una de las razones por las que el aluminio está siendo cada vez más utilizado tiene que ver con su maleabilidad. Esto quiere decir que es un metal que, pese a ser altamente resistente, puede ser fácilmente maleable para generar distintos tipos de diseños y elementos. Es por eso, además, que lo podemos encontrar cada vez más en carpintería metálica, en puertas, ventanas, distintos tipos de aperturas y cerramientos, entre otras tantas alternativas, como los perfiles de aluminio.

La ligereza

A diferencia del acero, el aluminio se destaca especialmente por ser muy ligero. Esto no debe confundirse con que es un material que deja de ser resistente. De hecho, es cada vez más utilizado en puertas de seguridad.

La ligereza del aluminio es muy superior a la del acero, el cual resulta considerablemente más denso y pesado. Es eso lo que hace que el acero sea mucho más difícil de ser transportado. Pero, además, dificulta el trabajo con este metal, debido a que la fuerza necesaria para poder movilizarlo, para poder trabajarlo y armarlo es mucho mayor; a veces, superior a la que se encuentra dentro de las posibilidades de las personas.

Muchas son las ventajas que se pueden destacar en el aluminio como consecuencia de su ligereza. Una de ellas es que todo equipo o máquina que se fabrique en ese material será más fácil de utilizar y mucho más veloz. Además, es menor el costo de ensamblaje, debido a que no necesita tanto esfuerzo como el acero.

El precio

Cuando se compara a ambos materiales en función de su costo por peso en kilos, el aluminio es una de las mejores maneras de ahorrar dinero. En primera instancia, porque requiere de mucho menos esfuerzo para su mantenimiento. Además, la resistencia de este metal a la corrosión es tal, que se puede mantener en excelente estado pese al paso del tiempo, sin dañarse y manteniendo el mismo diseño.

Otra de las razones por la que el aluminio es mucho más económico, tiene que ver con que es un material 100% reciclable. De hecho, para producir elementos con aluminio reciclado se invierte solamente el 5% de la energía que se invirtió antes para fabricar el objeto original. Esto implica un ahorro en muchas instancias que no permiten otros materiales.

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